Centro de rehabilitación drogas Calera de Tango 

La bebida alcohólica forma parte de muchas reuniones sociales y celebraciones, a menudo. No obstante, cuando beber deja de ser una actividad ocasional y empieza a afectar la salud, las relaciones personales y la vida cotidiana. Así, puede convertirse en un problema grave.

El alcoholismo, conocido también como trastorno por consumo de alcohol, es una enfermedad. Esta afecta tanto a quien la padece como a todo su entorno familiar.

Uno de los mayores desafíos es que el problema muchas veces se desarrolla de forma gradual, fíjate. Los familiares suelen justificar ciertas conductas o pensar que es una situación temporal, verdad. Sin embargo, reconocer las señales tempranas puede ser clave. Por eso para buscar ayuda profesional antes de que las consecuencias sean más graves.

Si sospechas que un ser querido podría estar desarrollando una dependencia al alcohol, conocer los principales signos de alerta te permitirá actuar de manera más informada y responsable.

¿Qué es el alcoholismo?

El alcoholismo es una enfermedad caracterizada por la perdida de control sobre el consumo de bebidas alcohólicas. La persona siente una necesidad constante de beber. Esto ocurre incluso cuando el consumo genera problemas físicos, emocionales, laborales o familiares. A diferencia del consumo casual, el alcoholismo manifiesta una dependencia la cual altera el funcionamiento cotidiano de una persona y podría agravarse si no se atiende apropiadamente.

Modificaciones significativas en el comportamiento.

Uno de los indicios primarios notados por allegados suelen ser las alteraciones en el proceder habitual de alguien.

Algunos indicativos abarcan:

Irritabilidad persistente.
Alteraciones anímicas abruptas.
Respuestas desmedidas ante nimiedades.
Actitudes defensivas al discutirse el trago.
Inclinación a disputas o rencillas.

Estas conductas no sería raro que se intensifiquen conforme la dependencia progresa.

Ingesta alcohólica cada vez más seguida.

Otro aviso trascendental radica en el incremento gradual de la frecuencia con que uno bebe.

Podría arrancar con:

Beber en fines de semana.
Tomar después del curro.
Consumo en encuentros sociales.

A la larga, la bebida podría convertirse en un hábito diario, hasta en momentos en que antes no existía.

Cuando alguien percibe una necesidad de beber para calmarse, pasarlo bien o solventar asuntos diarios, se requiere atención.

Apatía por actividades predilectas.

Los individuos con adicción al alcohol acostumbran a dejar de lado poco a poco aquello que antes les agradaba. Entre otras cosas:

Deportes.
Pasatiempos preferidos.
Actividades familiares divertidas.
Reuniones sociales sin trago.
Proyectos personales muy importantes.

La bebida entonces empieza acaparar buena parte de su tiempo y de su energía, moviendo a un lado otros intereses.

Problemas en el trabajo o en la escuela.

El alcoholismo frecuentemente interfiere con el desempeño laboral o educativo, es común.

Algunas señales que avisan de esto son:

Llegar tarde muchas veces.
Ausentarse sin motivo justo.
Disminución de la productividad mucho.
Problemas para concentrarse a menudo.
Bajo rendimiento en la escuela.

Estas consecuencias pueden poner en peligro la seguridad laboral y las posibilidades de crecimiento personal.

Cambios físicos visibles.

El consumo excesivo de alcohol mucho tiempo a menudo se nota en el cuerpo.

Entre las señales más usuales podemos ver:

Ojos rojos casi siempre.
Parecer que siempre está cansado.
Cara hinchada se ve.
Cambios en el peso corporal.
Manos que tiemblan con frecuencia.
Dificultades con la coordinación.

En fases más serias además pueden surgir problemas de hígado, del estómago y del corazón.

Negar que existe un problema.

Una seña típica del alcoholismo es la negación total.

La persona puede hacer esto:

Hacer ver que bebe poco alcohol.
Explicar sin parar su conducta rara.
Echarle la culpa a otros de sus líos.
Enfadarse cuando le hablan del asunto.

Esa oposición frecuentemente hace que le cueste buscar ayuda por sí mismo.

Asuntos familiares y sociales.

El consumo desmesurado de alcohol puede perjudicar seriamente las conexiones personales.

Es algo habitual toparnos con:

Disputas repetidas con la pareja.
Apartamiento de parientes.
Contratiempos con conocidos.
No cumplir deberes.

Que la gente pierda credulidad.

Al ir avanzando la adicción, estas tribulaciones frecuentemente aumentan en frecuencia e intensidad.

Exigencia de ingestas mayores.

Con la elipsis del tiempo, el cuerpo se acostumbra al alcohol.

Esto quiere decir que el individuo requieres beber más para sentir el mismo efecto que ya consiguió con menos cantidad.

La alta tolerancia es una de las señales más nítidas de la adicción y suele decir que el quebranto está desarrollándose.

Signos de no consumo.

Si un individuo adicto interrumpe el alcohol por varias horas o días, podrá sentir síntomas físicos y anímicos.

Entre estas:

Agobio.
Inquietud.
Transpiración.
Desvelo.
Tiritona.
Mal humor.

En ocasiones graves, estos síntomas podrían requerir asistencia médica experta.

¿Qué hacer si presientes que un familiar padece alcoholismo?

Identificar estas marcas no indica forzosamente una adicción severa, pero sí señala la urgencia de observar. Si tú sospechas que algún ser querido batalla con el alcohol, hay cosas a tener en cuenta:

Hablarle con respeto y comprensión.
No caer en acusaciones ni pleitos.
Dejar clara tu preocupación desde el cariño.
Pedir ayuda profesional.
Clínica de rehabilitación de Alcohol.
Pensar en apoyo de psicólogos, doctores o centros especializados.

Recuperarse es un camino que si hay buen acompañamiento y tratamiento a tiempo se logra.

El tiempo es clave.

El alcoholismo, esa enfermedad que pega duro a la salud, lo mental, y la vida en sociedad de alguien. Pero bueno, cuanto más rápido se noten las alarmas, más chances habrá de mejorar y de librarse de problemas serios para todos.

Existencia Plena centro de rehabilitación busca ser una experiencia de conocimiento personal enfocado a la mejora, en donde su objetivo es crear lazos de confianza a sus pacientes para que su recuperación sea exitosa y pueda reintegrarse a la sociedad comprometido con su vida y la de sus familiares.

Notar cambios en como se comporta, problemas en el trabajo, pleitos en casa o signos físicos que tengan que ver con beber mucho puede ser un primer paso. Ser comprensivo, estar informado y tener ayuda profesional ayuda a salir adelante con esto y dar chance a que la persona mejore su vida y se sienta mejor.

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